Nací un día de
invierno hace 20 años después de las fiestas, no soy la hija
esperada, pero fui bien recibida. Fui la menor de mi casa, pues ya tenía una
hermana, Amalia, de 3 años en ese entonces. Crecí cómodamente, fui muy
caprichosa y complacida. Sinceramente no podría decir mucho de nada,
pues no recordamos mucho de la niñez, eso solo lo podría contar mi
madre y no está aquí para redactarlo.
No quisiera hablar más de mi nacimiento, pues no es nada divertido ni entretenedor.
No quisiera hablar más de mi nacimiento, pues no es nada divertido ni entretenedor.
Mi primer beso fue a los cuatro años con un familiar lejano (lo se no es que sea muy común), desde ese momento empece a crecer muy rápido, sin haberlo imaginado ese fue el primer paso que me llevo hasta donde nunca quise llegar.
A los seis conocí a Víctor, un joven mayor que despertó mas de mi, de lo que me hubiera gustado, si hubiera podido escoger. Con él, pude tal vez haber sido abusada, pero nunca se sintió así, solo que uno no podría decir si es válido o no, después de todo a los seis no es que seas muy consciente de todo.
No recuerdo en qué momento deje de ver a Víctor, pero estuvo bien.
Después de ahí todo pareció ser normal, tuve mi primer novio a los ocho y el era mayor para variar, como solo tres años, estudiaba con mi hermana. Desde ahí empecé a vivir mi vida tres años más adelante.
Se
preguntaran por mis padres ¿cómo es posible que se me permitiera tales cosas?
Pues resulta que ellos eran muy ocupados y yo pasaba la mayor parte
del día con Elma, la señora que nos cuidaba a mi hermana y a mi, pero
solo se estaba hasta las cinco y a Javier lo veía en el colegio.
Javier
nunca se comporto de forma inapropiada, es más, nos hicimos novios por una nota
de "Aceptas ser mi novia", con un cuadro para si y otro para
no. Solo fui a jugar a su casa como dos veces, claro con mi
hermana, así que nada malo paso...Por ese lado...
Por otra
parte sufría abuso por un familiar, no fui violada, pero si vi cosas
inapropiadas y mas para mi edad, despertándose mas aun sensaciones
que debieron dormir como hasta los quince.
Con
Javier todo acabo cuando se mudo de ciudad, nunca volví a saber de
el...
Me mude
al cumplir nueve y allí encontré nuevos amigos,
pero también me acerque a casa de mi abuela, el mismo lugar donde
habitaba aquel abusador.
Pero no
todo fue malo, yo ya había crecido y podía huir, aunque
claro era tosca, eso generalizo mi apatía hacia la familia de mi
padre y no quería volver allí aunque solo estuvieran a una
calle.
Empecé a
salir a jugar con chicos de mi edad y un poco mayores también,
pues técnicamente ya había empezado a vivir tres años más
adelante o más de los que tenia.
Conocí a
Damian, un chico lindo de trece años, se podría decir que fue el
primero en quitarme el sueño, mi diario tenia paginas y paginas sobre él,
me dijo que era una de las mas lindas de por ahí, pero claro yo tenía
nueve y le gustaba una de quince así que su amor fue imposible para
mí.
También, conocí a
Camilo, mi mejor amigo, solo un año mayor que yo, el cual vivía en la
casa de al lado, y con quien compartí mucho tiempo durante mi
estancia en el barrio de la Fauna.
Camilo
era un chico algo tímido y sobreprotegido, su madre no lo dejaba
salir casi, así que yo lo visitaba. Por cosas de la vida, yo era una
buena influencia y a su madre le agradaba mi presencia. A falta de amigos por el
encierro, Camilo tubo todo tipo de mascotas, desde un pollito hasta un perrito (nada muy grande, claro).
Jugábamos, hablábamos, coloreábamos y veíamos la televisión. Sí, Camilo tenia televisor propio en su habitación y fue
por él que vi mi primer vídeo porno. Resulto que Camilo estaba en su
momento de exploración de la sexualidad, y casualmente por problemas de
señal su televisor captaba el canal para adultos, y de vez en
cuando curioseaba, siempre fue su secreto pues no tenia con quien
compartirlo, pero al ser yo su mejor amiga, su secreto fue confiado a mi; por
tercera vez perdí un poco mas de mi inocencia.
Con
Camilo nunca paso nada, pero nos distanciamos un tiempo después de
que su mamá le confesó a la mía que el gustaba de mi, y pues mi madre
le pareció un poco inadecuado y no pude verlo mucho desde entonces,
hasta el día que me mude de ciudad.
Desde
ese día nunca más volví a ver a Camilo, lo llame durante el
primer año de mudanza, después una que otra vez al otro año, hasta no
hacerlo más...
No hay comentarios:
Publicar un comentario